Querido Enrique:
Hoy celebramos con vos este paso fundamental. Esa campana que suena al finalizar un tratamiento no solo marca el fin de una etapa de radioterapia, sino que resuena como un grito de esperanza para todos los que te rodean.
Tu entereza, forjada en años de servicio y ahora puesta a prueba en la batalla más personal, es un faro de luz. En tiempos donde el camino parece cuesta arriba, tu sonrisa y tu firmeza nos recuerdan que el cuerpo puede enfrentar grandes desafíos cuando el alma se mantiene de pie.
Para quienes hoy luchan:
Que la imagen de nuestro camarada y amigo Enrique sea el recordatorio de que no están solos y que la voluntad es un motor incansable. Su victoria de hoy es la prueba de que, con fe, acompañamiento y valentía, se puede dar batalla con dignidad.
¡Fuerza,Amigo Fuerza Suboficial Mayor! Tu ejemplo nos inspira a todos a seguir adelante, paso a paso, sin rendirnos jamás. Demás esta decirte amigo que te quiero un montón ![]()
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