Hoy nos toca transitar días difíciles, de esos donde la incertidumbre y la falta de respuestas dignas a nuestros reclamos salariales calan hondo. El Gobierno de la Provincia estira los tiempos, esquiva soluciones y, de manera sutil o evidente, genera escenarios que parecen buscar el desgaste de nuestra gente.
Pero lo más peligroso no es la falta de respuestas; lo verdaderamente preocupante es la estrategia del desapego: intentar fracturarnos. Buscar que el jefe se enfrente al subalterno, que el activo mire de reojo al retirado, o que la obediencia debida se confunda con el sometimiento de nuestra propia dignidad.
Por eso, este es un llamado urgente a la conciencia de cada uno de ustedes: NO PELEEMOS ENTRE NOSOTROS !!!!.
La política viene y se va. Los gobernantes de turno pasan, firman decretos, prometen o ignoran, y tarde o temprano se marchan. Pero nosotros nos quedamos. Nosotros seguiremos siendo camaradas toda la vida.
No permitamos que nos hagan desconocernos.
No dejemos que agentes externos a nuestras amadas instituciones, que jamás vistieron nuestro uniforme ni sintieron el peso de nuestra responsabilidad, vengan a dividirnos.
Nuestras instituciones se fundaron sobre pilares inquebrantables: la camaradería, el espíritu de cuerpo y el respeto mutuo. Esas no son palabras vacías; son el código de honor que nos mantiene en pie cuando la calle quema o cuando la guardia se hace eterna.
Al personal subalterno: mantengan la templanza y el respeto, sabiendo que sus jefes también padecen las mismas necesidades.
A la plana mayor y jefes: miren con empatía y corazón a sus subordinados, recordando que el verdadero liderazgo se demuestra cuidando a la tropa en los momentos de crisis.
A nuestros retirados: su lucha es nuestra lucha; ustedes marcaron el camino y no los vamos a dejar solos.
Mantengamos la frente en alto, firmes en el reclamo por un salario digno y condiciones justas, pero siempre unidos. Si nos dividen, ganan ellos. Si nos mantenemos firmes, respetuosos y cohesionados, resguardamos lo más valioso que tenemos: nuestra dignidad y nuestra hermandad.
¡¡¡Hoy más que nunca: Fuerza, unión y camaradería!!!